PARA TELESUR


julio ernesto salas viteri (juersavi138@hotmail.com)
10:29 a.m.

T  E  L  E  S  U  R
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Subject: 03 de Abril de 2013 (mañana)

To: juersavi138@hotmail.com

Date: Wed, 3 Apr 2013 07:05:09 -0530



Julio Ernesto Salas Viteri

Parece mentira que el Iperialismo de los Estados Unidos pueda llegar hasta esos colmos de destrucción de la Humanidad, cuando sus acciones podrían revertirse en contra de sí mismo, del pueblo estadinense que es inocente; parece que tales acciones deberían ser cuestionadas por su mismo pueblo, como aconteció en la guerra contra Vietnam con la revolución de las ollas, por parte de las mujeres madres de tantos soldados inocentes que luchan, obligadamente, exigidos por el Sistema cruel y despiadado, buscando medios para evitar el desmoronamiento de su capital y del europeo, en procura de Petroleo y sustentación de su mejor negocio, el de la producción de armas. Quienes abogamos por la Paz en el mundo, tenemos obligación ética y Moral de pedir a las naciones fuertes y que, hoy son consecuentes, luchen pacíficamente para evitar tan catastrófico accionar. La voluntad de los pueblos justos y sus Patrias, nuncan estaremos de acuerdo con tanta injusticia. Los Imperialismos en los que se incluye, principalmente Israel, de continuar sus acciones bélicas, no lograrán su cometido. La Humanidad existe para el desarrollo, no para la destrucción y esto, más temprano que tarde, implicará, aún más, el desmoronamiento del Capitalismo Salvaje, del Neoliberalismo mundial y consiguientemente el desarrollo de las naciones Justas, Libre y Soberanas del Planeta. ¡ADELANTE, CON JESÚS EN NUESTROS CORAZONES, POR LA PAZ DEL MUNDO! Palestina estamos con vuestro pueblo. China y Rusia luchen por la PAZ. Corea evite la guerra. Venezuela ejemplo de Desarrollo de la Humanidad, ejemplo de Revolución Cultural, conjuntamente con su Revolución Solicialista, sin armas, debe participar activamente en los conflictos Internacionales con el fin de evitar, con su digna influencia, tanta crueldad Internacional. Los colombianos amigos de la Paz y optimistas del cambio colombiano, confiamos plenamente elección "PRÍNCIPE DE LA LEALDAD", su excelencia NICOLÁS MADURO. Las fuerzas oscuras del Neoliberalismo y de los Judíos, cuervos del Planeta, quienes son diferentes de los Palestinos, tendrán que desaparecer en sus propósitos bélicos y de explotación del mundo.
Muchas felicitaciones por sus publicaciones que diariamente recepciono.

Abrazos a todos.

Fraternalmente,

JULIO ERNESTO SALAS VITERI

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S E M A N A

Que importante, al conocer Semana 14, para poder concluir hipotéticamente que, fundamentalmente los diálosgos de Paz, nos condujesen, más al pueblo raso y a la clase Media, a creer que el Señor Presidente Santos se desprenderá del Neoliberalismo imperante y conducirá la dirección de una Oligarquía que no oprima y por el contrario participe en la solución de múltiples requerimientos de los colombianos como la SOBERANÍA, la JUSTICIA SOCIAL y POLÍTICA; la EDUCACIÓN GRATUITA y NO CONDUCTISTA; la MEDICINA PREVENTIVA y GRATUITA y otras más necesidades patrióticas que permitan la construcción de un nuevo Estado, fenómeno también, de transformación en este camino variable, pero semejante del acontecer de América Latina, del Caribe y de otros pueblos oprimidos del mundo sin el temor de los detractores y enemigos de la PAZ. Igualmente de unos acuerdos que, sin el uso de las armas, nos permitan confiar plenamente en la voluntad de la guerrilla, tanto FARC, como ELN.,en procura solidaria del cambio. Decir que "la Esperanza es lo último que se pierde" adagio que adquiere sentido si las voluntades políticas coinciden en estos propósitos. El arte, desde luego, estando por encima de la Ciencia, de la Ideología, de la Política, etcétera, constituye una herramienta que simbolizando los reales, en los territorios imaginarios, participa activamente en la consolidación de una nueva PATRIA para todos. ¡ADELANTE POR EL TRIUNFO HACIA UNA PATRIA BOYANTE Y JUSTA!

P R O B L E M A, U M B R A L E S D EL S A B E R



       P R O B L E M A,  U M B  R A L E S    D E L  S A B E R




El concepto  que distingue este breve trabajo, como todo concepto, constituye una abstracción de los variados y múltiples problemas que afronta, fundamentalmente, el Investigador ante la necesidad del conocer algo que implique un nuevo saber y dé sentido realmente a un nuevo discurso, a una teoría o las transformaciones que estos deberían tener en el proceso continuado y no terminal del conocimiento.

Afrontar, entonces los problemas, significa la elaboración de Proyectos de Investigación, debidamente formulados, que conduzcan eficazmente al saber. Esta actividad, como toda acción investigativa, debe originarse en el plano o umbral de Positividad que hubiese resultado de otras acciones realizadas y que, en virtud de lo expreso, esto es, no terminal del conocimiento, den apertura a sus nuevos  espacios, siempre susceptibles de modificaciones a partir de las variables que el desarrollo de la Humanidad, permanentemente está exigiendo. Y no solamente esto. El mundo no se ha investigado en su totalidad. El Cosmos Infinito, los Universos no delimitados están presentes y requieren de la acción del Hombre pensante, crítico y creativo para ampliar, cada vez más, su conocimiento. Y es una labor científica de todas las ciencias, no singulariza, en especial, alguna. El mundo requiere ser conocido y es preciso actuar.

Siguiendo un orden metodológico, concepción también derivada de la abstracción de la infinidad de Métodos, es necesario manifestar que,  partiendo del citado Plano o Umbral de la Positividad, debemos asumir una reflexión profundamente epistemológica que nos conduzca a la especifidad requerida para adelantar la Investigación. Esto denota el segundo y tercero Planos o Umbrales del saber. Seleccionada, con profunda capacidad crítica y creativa esa Especificidad, trátese de lo científico, de lo artístico, de lo ideológico, de lo político, trátese de cualquier campo que implique una variable teórica, si se quiere, ya lo he expresado, de un plano teórico existente, de sus variables por doquier, estaremos en condiciones de la Formalización de  conceptos como ya ha sido planteado por Michael Foucault en su obra “La Arqueología del Saber”. Pero todo no termina allí, repito: el conocimiento, el saber, la multiplicidad discursiva,  jamás serán terminales como no lo es el Cosmos y consiguientemente aparece otro umbral, este que se elabora a partir de la Formalización de conceptos que abriendo nuevos espacios de saber nos conduce, nuevamente a otros variados niveles de Positividad; es el umbral de la Transformalización de conceptos; a partir de entonces se genera otro problema, otra especificidad, intrínseca en el concepto formulado y demás conceptos formulados que, con sabiduría Epistemológica, asumimos o asumen otros estudiosos, otros investigadores, con  el proceso debido, la continuidad no terminal de los umbrales del saber.

Por otra parte esta actitud científica retoma o elabora otras Ciencias, otros discursos, otras infinitas variables, otros métodos, otras técnicas, otros medios, etcétera, que, mediante abstracciones, implican la conceptualización correspondiente a cada Problema.

Consiguientemente, si me es permitido decirlo, jamás acabaremos de aprender, estamos en el contexto de la Relatividad, concepto suficientemente elaborado por el grandioso sabio Einstein. Y es más, parodiando a Nietzsche,  “solamente se puede aprender aquello que ya se sabe” y “quizá, nunca acabaremos de aprender” y por qué no, “no se puede enseñar nada a quien nada sabe”.




JUSAVÍ.

Chachagüí, 2 de Abril de 2013.

(Esta nota, escrita por Gabriel García Márquez, fue publicada en LA NACION el 31 de enero de 1999, unos días antes de que Hugo Chávez asumiera la presidencia de Venezuela)
Carlos Andrés Pérez descendió al atardecer del avión que lo llevó de Davos, Suiza, y se sorprendió de ver en la plataforma al general Fernando Ochoa Antich, su ministro de Defensa. “¿Qué pasa?”, le preguntó intrigado. El ministro lo tranquilizó, con razones tan confiables, que el presidente no fue al Palacio de Miraflores sino a la residencia presidencial de La Casona. Empezaba a dormirse cuando el mismo ministro de Defensa lo despertó por teléfono para informarle de un levantamientio militar en Maracay. Había entrado apenas en Miraflores cuando estallaron las primeras cargas de artillería.
Era el 4 de febrero de 1992. El coronel Hugo Chávez Frías, con su culto sacramental de las fechas históricas, comandaba el asalto desde su puesto de mando improvisado en el Museo Histórico de La Planicie. El presidente comprendió entonces que su único recurso estaba en el apoyo popular, y se fue a los estudios de Venevisión para hablarle al país. Doce horas después el golpe militar estaba fracasado. Chávez se rindió, con la condición de que también a él le permitieran dirigirse al pueblo por la televisión. El joven coronel criollo, con la boina de paracaidista y su admirable facilidad de palabra, asumió la responsabilidad del movimiento. Pero su alocución fue un triunfo político. Cumplió dos años de cárcel hasta que fue amnistiado por el presidente Rafael Caldera. Sin embargo, muchos partidarios como no pocos enemigos han creído que el discurso de la derrota fue el primero de la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de la república menos de siete años después.
El presidente Hugo Chávez Frías me contaba esta historia en el avión de la Fuerza Aérea Venezolana que nos llevaba de La Habana a Caracas, hace dos semanas, a menos de quince días de su posesión como presidente constitucional de Venezuela por elección popular. Nos habíamos conocido tres días antes en La Habana, durante su reunión con los presidentes Castro y Pastrana, y lo primero que me impresionó fue el poder de su cuerpo de cemento armado. Tenía la cordialidad inmediata y la gracia criolla de un venezolano puro. Los dos tratamos de vernos otra vez, pero no nos fue posible por culpa de ambos, así que nos fuimos juntos a Caracas para conversar de su vida y milagros en el avión.
El presidente Hugo Chávez Frías me contaba esta historia en el avión de la Fuerza Aérea Venezolana que nos llevaba de La Habana a Caracas, hace dos semanas, a menos de quince días de su posesión como presidente constitucional de Venezuela por elección popular
Fue una buena experiencia de reportero en reposo. A medida que me contaba su vida iba yo descubriendo una personalidad que no correspondía para nada con la imagen de déspota que teníamos formada a través de los medios. Era otro Chávez. ¿Cuál de los dos era el real? El argumento duro en su contra durante la campaña había sido su pasado reciente de conspirador y golpista. Pero la historia de Venezuela ha digerido a más de cuatro. Empezando por Rómulo Betancourt, recordado con razón o sin ella como el padre de la democracia venezolana, que derribó a Isaías Medina Angarita, un antiguo militar demócrata que trataba de purgar a su país de los treinta y seis años de Juan Vicente Gómez. A su sucesor, el novelista Rómulo Gallegos, lo derribó el general Marcos Pérez Jiménez, que se quedaría casi once años con todo el poder. Este, a su vez, fue derribado por toda una generación de jóvenes demócratas que inauguró el período más largo de presidentes elegidos.
El golpe de febrero parece ser lo único que le ha salido mal al coronel Hugo Chávez Frías. Sin embargo, él lo ha visto por el lado positivo como un revés providencial. Es su manera de entender la buena suerte, o la inteligencia, o la intuición, o la astucia, o cualquiera cosa que sea el soplo mágico que ha regido sus actos desde que vino al mundo en Sabaneta, Estado de Barinas, el 28 de julio de 1954, bajo el signo del poder: Leo. Chávez, católico convencido, atribuye sus hados benéficos al escapulario de más de cien años que lleva desde niño, heredado de un bisabuelo materno, el coronel Pedro Pérez Delgado, que es uno de sus héroes tutelares.
Sus padres sobrevivían a duras penas con sueldos de maestros primarios, y él tuvo que ayudarlos desde los nueve años vendiendo dulces y frutas en una carretilla. A veces iba en burro a visitar a su abuela materna en Los Rastrojos, un pueblo vecino que les parecía una ciudad porque tenía una plantita eléctrica con dos horas de luz a prima noche, y una partera que lo recibió a él y a sus cuatro hermanos. Su madre quería que fuera cura, pero sólo llegó a monaguillo, y tocaba las campanas con tanta gracia que todo el mundo lo reconocía por su repique. “Ese que toca es Hugo”, decían. Entre los libros de su madre encontró una enciclopedia providencial, cuyo primer capítulo lo sedujo de inmediato: “Cómo triunfar en la vida”. Era en realidad un recetario de opciones, y él las intentó casi todas. Como pintor asombrado ante las láminas de Miguel Angel y David, se ganó el primer premio a los doce años en una exposición regional. Como músico, se hizo indispensable en cumpleaños y serenatas con su maestría del cuatro y su buena voz. Como beisbolista llegó a ser un catcher de primera. La opción militar no estaba en la lista, ni a él se le habría ocurrido por su cuenta, hasta que le contaron que el mejor modo de llegar a las grandes ligas era ingresar en la academia militar de Barinas. Debió ser otro milagro del escapulario, porque aquel día empezaba el plan Andrés Bello, que permitía a los bachilleres de las escuelas militares ascender hasta el más alto nivel académico.
Su primer conflicto consciente con la política real fue la muerte de Allende en septiembre de 1973
Estudiaba ciencias políticas, historia y marxismo-leninismo. Se apasionó por el estudio de la vida y la obra de Bolívar, su Leo mayor, cuyas proclamas aprendió de memoria. Pero su primer conflicto consciente con la política real fue la muerte de Allende en septiembre de 1973. Chávez no entendía. ¿Y por qué si los chilenos eligieron a Allende ahora los militares chilenos van a darle un golpe? Poco después, el capitán de su compañía le asignó la tarea de vigilar a un hijo de José Vicente Rangel, a quien se creía comunista. “Fíjate las vueltas que da la vida -me dice Chávez, con una explosión de risa-. Ahora su papá es mi canciller.” Más irónico aún es que cuando se graduó recibió el sable de manos del presidente que veinte años después trataría de tumbar: Carlos Andrés Pérez.
“Además -le dije-,usted estuvo a punto de matarlo.” “De ninguna manera -protestó Chávez-. La idea era instalar una asamblea constituyente y volver a los cuarteles.” Desde el primer momento me había dado cuenta de que era un narrador natural.
Un producto íntegro de la cultura popular venezolana, que es creativa y alborozada. Tiene un gran sentido del manejo del tiempo y una memoria con algo de sobrenatural, que le permite recitar de memoria poemas de Neruda o Whitman, y páginas enteras de Rómulo Gallegos.
Desde muy joven, por casualidad, descubrió que su bisabuelo no era un asesino de siete leguas, como decía su madre, sino un guerrero legendario de los tiempos de Juan Vicente Gómez. Fue tal el entusiasmo de Chávez que decidió escribir un libro para purificar su memoria. Escudriñó archivos históricos y bibliotecas militares, y recorrió la región de pueblo en pueblo con un morral de historiador para reconstruir los itinerarios del bisabuelo por los testimonios de sus sobrevivientes. Desde entonces lo incorporó al altar de sus héroes y empezó a llevar el escapulario protector que había sido suyo.
Desde el primer momento me había dado cuenta de que era un narrador natural
Uno de aquellos días atravesó la frontera sin darse cuenta por el puente de Arauca y el capitán colombiano que le registró el morral encontró motivos materiales para acusarlo de espía: llevaba una cámara fotográfica, una grabadora, papeles secretos, fotos de la región, un mapa militar con gráficos y dos pistolas de reglamento. Los documentos de identidad, como corresponde a un espía, podían ser falsos. La discusión se prolongó por varias horas en una oficina donde el único cuadro era un retrato de Bolívar a caballo. “Yo estaba ya casi rendido -me dijo Chávez-, pues mientras más le explicaba menos me entendía.” Hasta que se le ocurrió la frase salvadora: “Mire, mi capitán, lo que es la vida: hace apenas un siglo éramos un mismo ejército, y ése que nos está mirando desde el cuadro era el jefe de nosotros dos. ¿Cómo puedo ser un espía?” El capitán, conmovido, empezó a hablar maravillas de la Gran Colombia, y los dos terminaron esa noche bebiendo cerveza de ambos países en una cantina de Arauca. A la mañana siguiente, con un dolor de cabeza compartido, el capitán le devolvió a Chávez sus enseres de historiador y lo despidió con un abrazo en la mitad del puente internacional.
“De esa época me vino la idea concreta de que algo andaba mal en Venezuela”, dice Chávez. Lo habían designado en Oriente como comandante de un pelotón de trece soldados y un equipo de comunicaciones para liquidar los últimos reductos guerrilleros. Una noche de grandes lluvias le pidió refugio en el campamento un coronel de inteligencia con una patrulla de soldados y unos supuestos guerrilleros acabados de capturar, verdosos y en los puros huesos.
Como a las diez de la noche, cuando Chávez empezaba a dormirse, oyó en el cuarto contiguo unos gritos desgarradores. “Era que los soldados estaban golpeando a los presos con bates de béisbol envueltos en trapos para que no les quedaran marcas”, contó Chávez. Indignado, le exigió al coronel que le entregara los presos o se fuera de allí, pues no podía aceptar que torturara a nadie en su comando. “Al día siguiente me amenazaron con un juicio militar por desobediencia -contó Chávez-, pero sólo me mantuvieron por un tiempo en observación.”
Pocos días después tuvo otra experiencia que rebasó las anteriores. Estaba comprando carne para su tropa cuando un helicóptero militar aterrizó en el patio del cuartel con un cargamento de soldados malheridos en una emboscada guerrillera. Chávez cargó en brazos a un soldado que tenía varios balazos en el cuerpo. “No me deje morir, mi teniente…”, le dijo aterrorizado. Apenas alcanzó a meterlo dentro de un carro. Otros siete murieron. Esa noche, desvelado en la hamaca, Chávez se preguntaba: “¿Para qué estoy yo aquí? Por un lado campesinos vestidos de militares torturaban a campesinos guerrilleros, y por el otro lado campesinos guerrilleros mataban a campesinos vestidos de verde. A estas alturas, cuando la guerra había terminado, ya no tenía sentido disparar un tiro contra nadie”. Y concluyó en el avión que nos llevaba a Caracas: “Ahí caí en mi primer conflicto existencial”.
Al día siguiente despertó convencido de que su destino era fundar un movimiento. Y lo hizo a los veintitrés años, con un nombre evidente: Ejército bolivariano del pueblo de Venezuela. Sus miembros fundadores: cinco soldados y él, con su grado de subteniente. “¿Con qué finalidad?”, le pregunté. “Muy sencillo -dijo él-: con la finalidad de prepararnos por si pasa algo.” Un año después, ya como oficial paracaidista en un batallón blindado de Maracay, empezó a conspirar en grande. Pero me aclaró que usaba la palabra conspiración sólo en su sentido figurado de convocar voluntades para una tarea común.
Esa era la situación el 17 de diciembre de 1982, cuando ocurrió un episodio inesperado que Chávez considera decisivo en su vida. Era ya capitán en el segundo regimiento de paracaidistas y ayudante de oficial de inteligencia.
Cuando menos lo esperaba, el comandante del regimiento, Angel Manrique, lo comisionó para pronunciar un discurso ante mil doscientos hombres, entre oficiales y tropa.
A la una de la tarde, reunido ya el batallón en el patio de fútbol, el maestro de ceremonias lo anunció. “¿Y el discurso?”, le preguntó el comandante del regimiento al verlo subir a la tribuna sin papel. “Yo no tengo discurso escrito”, le dijo Chávez. Y empezó a improvisar.
Fue un discurso breve, inspirado en Bolívar y Martí, pero con una cosecha personal sobre la situación de presión e injusticia de América latina transcurridos doscientos años de su independencia. Los oficiales, los suyos y los que no lo eran, lo oyeron impasibles. Entre ellos, los capitanes Felipe Acosta Carle y Jesús Urdaneta Hernández, simpatizantes de su movimiento. El comandante de la guarnición, muy disgustado, lo recibió con un reproche para ser oído por todos: “Chávez, usted parece un político”.
“Entendido”, le replicó Chávez.
Un producto íntegro de la cultura popular venezolana, que es creativa y alborozada. Tiene un gran sentido del manejo del tiempo y una memoria con algo de sobrenatural, que le permite recitar de memoria poemas de Neruda o Whitman, y páginas enteras de Rómulo Gallegos
Felipe Acosta, que medía dos metros y no habían logrado someterlo diez contendores, se paró de frente al comandante, y le dijo: “Usted está equivocado, mi comandante. Chávez no es ningún político. Es un capitán de los de ahora, y cuando ustedes oyen lo que él dijo en su discurso se mean en los pantalones”.
Entonces el coronel Manrique puso firmes a las tropas y dijo: “Quiero que sepan que lo dicho por el capitán Chávez estaba autorizado por mí. Yo le di la orden de que dijera ese discurso, y todo lo que dijo, aunque no lo trajo escrito, me lo había contado ayer”. Hizo una pausa efectista y concluyó con una orden terminante: “¡Que eso no salga de aquí!” Al final del acto, Chávez se fue a trotar con los capitanes Felipe Acosta y Jesús Urdaneta hacia el Samán del Guere, a diez kilómetros de distancia, y allí repitieron el juramento solemne de Simón Bolívar en el monte Aventino.
“Al final, claro, le hice un cambio”, me dijo Chávez. En lugar de “cuando hayamos roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”, dijeron: “Hasta que no rompamos las cadenas que nos oprimen y oprimen al pueblo por voluntad de los poderosos”.
Desde entonces, todos los oficiales que se incorporaban al movimiento secreto tenían que hacer ese juramento. La última vez fue durante la campaña electoral, ante cien mil personas. Durante años hicieron congresos clandestinos cada vez más numerosos. “Durante dos días hacíamos reuniones en lugares escondidos, estudiando la situación del país, haciendo análisis, contactos con grupos civiles, amigos. “En diez años -me dijo Chávez- llegamos a hacer cinco congresos sin ser descubiertos.”
A estas alturas del diálogo, el presidente rió con malicia, y reveló con una sonrisa de malicia: “Bueno, siempre hemos dicho que los primeros éramos tres. Pero ya podemos decir que en realidad había un cuarto hombre, cuya identidad ocultamos siempre para protegerlo, pues no fue descubierto el 4 de febrero y quedó activo en el ejército y alcanzó el grado de coronel. Pero estamos en 1999 y ya podemos revelar que ese cuarto hombre está aquí con nosotros en este avión”. Señaló con el índice al cuarto hombre en un sillón apartado, y dijo: “¡El coronel Badull!” De acuerdo con la idea que el comandante Chávez tiene de su vida, el acontecimiento culminante fue El Caracazo, la sublevación popular que devastó a Caracas. Solía repetir: “Napoleón dijo que una batalla se decide en un segundo de inspiración del estratega”. A partir de ese pensamiento, Chávez desarrolló tres conceptos: uno, la hora histórica. El otro, el minuto estratégico. Y por fin, el segundo táctico. “Estábamos inquietos porque no queríamos irnos del ejército -decía Chávez-. Habíamos formado un movimiento, pero no teníamos claro para qué.” Sin embargo, el drama tremendo fue que lo que iba a ocurrir ocurrió y no estaban preparados. “Es decir -concluyó Chávez- que nos sorprendió el minuto estratégico.”
Se refería, desde luego, a la asonada popular del 27 de febrero de 1989: El Caracazo. Uno de los más sorprendidos fue él mismo. Carlos Andrés Pérez acababa de asumir la presidencia con una votación caudalosa y era inconcebible que en veinte días sucediera algo tan grave. “Yo iba a la Universidad a un posgrado, la noche del 27, y entro en el fuerte Tiuna en busca de un amigo que me echara un poco de gasolina para llegar a la casa”, me contó Chávez minutos antes de aterrizar en Caracas. “Entonces veo que están sacando las tropas, y le pregunto a un coronel: “¿Para dónde van todos esos soldados?” Porque que sacaban los de Logística, que no están entrenados para el combate, ni menos para el combate en localidades. Eran reclutas asustados por el mismo fusil que llevaban. Así que le pregunto al coronel: “¿Para dónde va ese pocotón de gente?” Y el coronel me dice: “A la calle, a la calle”. La orden que dieron fue ésa: hay que parar la vaina como sea, y aquí vamos. Dios mío, ¿pero qué orden les dieron? Bueno, Chávez, me contesta el coronel: la orden es que hay que parar esta vaina como sea. Y yo le digo: “Pero mi coronel, usted se imagina lo que puede pasar”. Y él me dice: “Bueno, Chávez, es una orden y ya no hay nada qué hacer. Que sea lo que Dios quiera”.” Chávez dice que también él iba con mucha fiebre por un ataque de rubéola, y cuando encendió su carro vio un soldadito que venía corriendo con el casco caído, el fusil guindando y la munición desparramada. “Y entonces me paro y lo llamo -dijo Chávez-. Y él se monta, todo nervioso, sudado, un muchachito de 18 años. Y yo le pregunto: “Ajá, ¿y para dónde vas tú corriendo así?” “No -dijo él-, es que me dejó el pelotón, y allí va mi teniente en el camión. Lléveme, mi mayor, lléveme.” Y yo alcanzo el camión y le pregunto al que los lleva: “¿Para dónde van?” Y él me dice: “Yo no sé nada”. Quién va a saber, imagínese.” Chávez toma aire y casi grita ahogándose en la angustia de aquella noche terrible: “Tú sabes, a los soldados tú los mandas para la calle, asustados, con un fusil, y quinientos cartuchos, y se los gastan todos. Barrían las calles a bala, barrían los cerros, los barrios populares”.
“¡Fue un desastre! Así fue: miles, y entre ellos Felipe Acosta. Y el instinto me dice que lo mandaron a matar -dice Chávez-. Fue el minuto que esperábamos para actuar.” Dicho y hecho: desde aquel momento empezó a fraguarse el golpe que fracasó tres años después.
El avión aterrizó en Caracas a las tres de la mañana. Vi por la ventanilla la ciénaga de luces de aquella ciudad inolvidable donde viví tres años cruciales de Venezuela que lo fueron también para mi vida. El presidente se despidió con su abrazo caribe y una invitación implícita: “Nos vemos aquí el 2 de febrero”. Mientras se alejaba entre sus escoltas de militares condecorados y amigos de la primera hora, me estremeció la inspiración de que había viajado y conversado a gusto con dos hombres opuestos. Uno a quien la suerte empedernida le ofrecía la oportunidad de salvar a su país. Y el otro, un ilusionista, que podía pasar a la historia como un déspota más.
|Por Gabriel García Márquez
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PREMEDITACIÓN CRIMINAL


       ¿P R E M E D I T A C I Ó N   C R I M I N A L?



Algunos años habían transcurrido desde los últimos acontecimientos  en que la agraciada dama, aparentemente muy eficiente en sus labores, como Secretaria Ejecutiva, en aquella empresa, no muy grande, pero eficiente en la prestación de servicios a sus afiliados. Entonces contaba, aproximadamente, con 35 años de edad, quizá más, quizá menos, mas denotaba juventud e inteligencia que, aparentemente,  hacían pensar y hace pensar que estaba, psicológicamente,  llamada a acciones que pudieran perjudicar a la Institución y consiguientemente a la Sociedad. No obstante para observar esta actitud era necesario conocer, no solamente de sus aptitudes, sino de su comportamiento delincuencial que, en algún momento de su breve historia,  pudieran presentarse.

Su jefe, incluso, aunque huraño y de vez en cuando agrio, aparentaba, también,  inteligencia y dinamismo;  nunca se pudo analizar que estuviese  en condiciones de cometer alguna acción que se integrara en el contexto de la criminalidad, cualquiera que esta fuese. Entonces, consecuentemente,  la marcha de la Entidad,  sin lugar a dudas, para el común de los afiliados y de los lugareños de una región tan estimada y admirada por propios y foráneos, transcurría cotidianamente normal y feliz.

Tantas apreciaciones, consideraciones y reflexiones que es posible intuir de los estudios de las Ciencias  Psicológicas y de sus múltiples ramas, en ocasiones, confunden a quienes más versados se manifiestan en sus temáticas, en sus asuntos, y en no pocas ocasiones y eventualidades los científicos de las conductas y comportamientos humanos: Psiquiatras, Psicoanalistas y hasta los mismos Psicólogos, son calificados de locos por los legos en tan complejas disciplinas. Quizá Segismundo Freud, a través de sus prácticas, amén de exámenes lingüísticos y multiplicidad de métodos;  su hija Ana, en sus Mecanismos de Defensa, por ejemplo,  ya intuyeron o futurizaron estas deficiencias del género humano  En fin, estos existen y prestan ayuda, muchas veces muy eficaz,  para quienes, de una u otra manera, tristemente han desproporcionado su integridad Psico-somática en su existencia, tantas veces consecuente con la injusta desigualdad y vida propensa a los sinnúmero  desórdenes vivenciales en las regiones de Estados fincados en la prioridad del Capital por encima del Recurso Humano. No obstante estas ya expresas vivencias incidentes indiscutiblemente en la humanidad, si se quiere más particular en Colombia, los doctos profesionales de las Ciencias susodichas, perfeccionan su acción en los espacios de la problemática. Habría que establecer si los doctos de la Jurídica califican de punitivas las variables conductuales o de comportamiento delictivo en ejercicio defensivo de quienes cayeron en desgracia, evidentemente acorde con Estados de Injusticia Social.

¿Treinta millones $30.000.000.oo? ¿tiene significación para todos? Claro que sí, mas depende de quien se trate. Para una Empresa del alto poder de Capital, desde luego que no mucho, pero de todos modos es dinero; para una pequeña empresa y, con mayor razón que preste servicios de asistencia económica para sus socios, indudablemente  que sí; para una persona natural y funcionaria de esta es un valor que mucho desearía tener. Pero, ¿cómo? E allí el interrogante. Sería posible hurtándolo de tal manera que no queden indicios del delito. Así fue y la investigación no obtuvo resultados que pudiesen culpar a la protagonista del relato, tampoco a su jefe. La determinación, de conformidad, seguramente con los reglamentos internos, dar por cancelado el contrato de la Secretaria Ejecutiva y ascender, en otro espacio al jefe, para tener la oportunidad de recuperar el Capital, por cuotas,  y no ha pasado nada en absoluto.  La investigación que, en principio, se realizó no ha conducido a nada No hay como saberlo mientras no exista quien se ocupe de oficio de ella o in-existiendo perjudicado que acelerase el proceso.

Todo en regla, la susodicha funcionaria, sin dificultad alguna consiguió un cargo, quizá de importancia,  en una Entidad del Estado que más adelante pudiese ser otro espacio de comisión de sus intereses. Hábil, inteligente y en procura del mejor estado de su hogar, inició los trámites ocultos  tendientes a mejorar aún más, como ya era demostrable físicamente,  en los haberes de la región y otros tantos deseos de superación.

Aparentemente una gran seductora, no obstante su estado matrimonial  e hijos, inició su labor con un rico, quizá no mucho, de la región. Llegado el momento de la acción, sin tener en cuenta la hora, penetró su residencia y procedió de conformidad con sus planes, tal como se analizaron presuntamente, los acontecimientos del crimen, horrendo crimen, calificable, por la premeditación, las evidencias y antecedentes,  de asesinato.

El extinto tenía por costumbre merendar en casa de su hija a las 7.30 pm. Algo antes o menos, variables, para este caso, muy importantes.  En vista de que no llegaba a casa a la hora de la comida, su yerno, un agente de Policía pensionado y conocedor de muchas problemáticas de su campo, preocupado, llamó varias veces por celular a su suegro y no obtuvo respuesta alguna. Decidió ir hasta su casa de él y con suposiciones, propias para la eventualidad, observó, desde la ventana, con interés, notando con extrañeza irregularidades que comprometían aún más su supuesto. En tal virtud, hombre experimentado, llamó a una señora del vecindario para que lo acompañara a ingresar a la residencia por la fuerza. Rompió una ventana que le permitió entrar,  junto a la vecina, hasta el segundo piso; allí, con una almohada sobre el rostro, una jeringa y un bolso, conteniendo una suma de $2.000.000.oo, millones, sobre la cama, yacía su suegro totalmente muerto, pero aún caliente. El desconcierto, como es de suponerse, fue enorme; sin embargo, el caminar y mirar, de un lado para otro, en la alcoba del muerto, hizo que tropezara con una bota de mujer que sobresalía de la parte baja de la cama. Haló y apareció la hábil funcionaria de la Entidad de Gobierno notablemente asustada; la tomó de los cabellos y le preguntó: ¿Qué haces aquí? Estaba realizando una encuesta. ¿Quién te la ordenó? El gerente del Banco,  respondió. ¿Y esos guantes, los tenía puestos? No supo responder ¿El bolso, la jeringa? Tampoco.

Se dice, en la población,  que la Institución Bancaria hablaba de un desfalco de $22.000.000.oo millones, de una tarjeta débito que su beneficiario nunca reclamó personalmente. Tal vez  del asesinado.  La realidad es que la Dama en cuestión fue apresada, los indicios eran de evidente punibilidad.



JUSAVÍ.

Chachagüí,  1 de Abril de 2013.






SEÑOR PRESIDENTE

Señor Presidente:

Incuestionablemente su Excelencia será un verdadero continuador del CHAVISMO, nueva Ideología Socialista instaurada por tan excelso Líder, comandante HUGO RAFAEL CHÁVEZ FRÍAS. Como colombiano Socialista, fundamentado en Jesús Cristo, Marx-Lenin, nueva teoría que excluye la dicotomía Libertad-Igualdad dialéctica utópica, esta propia de los varios Socialismos conocidos, y entonces, a partir de la Filosofía Ecléctica que me permite tomar lo mejor de donde venga, en virtud de la figura metafórica de la MANO, que sin tener los dedos iguales, son partícipes, debidamente estructurados, de LIBERTAD E IGUALDAD en sus funciones sólidas, obviamente cumpliendo las funciones que a cada dedo compete. De este modo se cuestiona la controvertida dialéctica de las Filosfías Socialistas conocidas, consiguientemente utópicas, porque contrariamente a lo expuesto, Estado con Libertad carece de Igualdad y consecuentemente Estado con Igualdad carece de Libertad. Pienso que la Revolución cultural que Ustedes adelantaron conjuntamente, logró la estructuración de un pueblo, a todo nivel, la Consciencia Social y Política requerida para la consecución de la PAZ, contextualizante de todas las deficiencias que en un estado anterior pudieran existir. Es así como hoy, el noble pueblo Venezolano tiene una nueva PATRIA. Felicitaciones para su pueblo.
Sin lugar a dudas su incidencia no sólo se observa ya en América Latina y del Caribe, sino en los pueblos oprimidos del Planeta. Es, de todos modos, tener muy en cuenta que la clase media recupere, también su status Humano-Económico, pienso sólo posible su celeridad, a través de nuevas Filosofías como la Chavista.
Sentiré orgullo saber de que su excelencia, Presidente NICOLÁS MADURO, lea en Facebook o en mi blosgpot: jusavi.blogspot.com , algunas de mis consideraciones ideológicas.

Ciertamente convencido de su triunfo, me es grato suscribir esta con sentimientos de alta consideración, respeto y aprecio.

JULIO ERNESTO SALAS VITERI
Chachaüí, Nariño, Colombia.

UNA GOLONDRINA NO HACE VERANO


                          UNA  GOLONDRINA  NO  HACE  VERANO
Jamás he observado una sola golondrina, siempre van en grupo y por supuesto quizá el dicho; no obstante, buscando sentido intento metaforizar las actitudes de nuestro victimizado pueblo en tiempos no muy remotos, porque referir su heroica historia en todos los espacios y tiempos sería de nunca acabar. Quizá pudiese tener la libertad de la golondrina para asumir con certeza la grandiosa labor que le corresponde, la de la SOBERANÍA de Colombia y lograr, por consiguiente, LA JUSTICIA SOCIAL Y POLÍTICA; LA IGUALDAD Y LA LIBERTAD; LA EDUCACIÓN Y LA SALUD, esto y mucho más para que plenamente se pudiese contextualizar en LA PAZ realidad sinecias y de naturaleza  irrevocable y de razón sin discusión. Mas, la realidad, la triste realidad es otra, pese a vivir en un País rico, por qué no decirlo, de pan coger. Difícil establecer por dónde empezar para adelantar una corta visión del acontecer.

Es fácil entender que justicia social y política no la hay, el pueblo ha sido educado para que piense sin plena consciencia. Obedece, simplemente a quienes, actuando como representantes honorables lo engañan, utilizando todo tipo de sutilezas en las que son, innegablemente doctos. Así asumen sus posiciones en el Congreso e igual en la Presidencia, en el contexto de la susodicha Democracia. Dada esta conceptualización obviamente no goza de Libertad, pero quizá de libertinaje para oscurecer la visión de su soberanía y desde luego implicando también todo tipo de desigualdades,  las que hasta los ciegos y a quienes nos califican de ceguera democrática, lo observamos día tras día.

Educación?   ¿Cómo pueden aceptarse Paradigmas Educativos, ampliamente visibles en los currículos que profundamente significan un Conductismo que ningún educador consciente podría negar? Parodiando “No se puede enseñar nada a quien nada sabe” tiene un crítico sentido. El ser no nace vacío, no es una vasija vacía que enseñándole aprende; desde la misma concepción recibe conocimientos  que aprende y empieza así su necesidad natural de APRENDIZAJE, sin que nada, ni nadie le enseñe; el aprendizaje es propio de la naturaleza humana que se inicia con la curiosidad del niño hacia la investigación, constituyendo así una mentalidad crítica y creativa que le permitirá, ampliamente, la producción de conocimiento integrándolo a su saber, a la formulación de su propio discurso, indefinidamente. En consecuencia la dicotomía Enseñanza-Aprendizaje está mandada a recoger, pero no es de la conveniencia de quienes detentan la Economía y el Poder. Esto no puede ser, no se debe tener un pueblo capaz de cuestionar, de criticar y plantear justicias, libertades, igualdades, participación activa en las decisiones que le competen como SOBERANO.

Además ¿qué interés puede tener un sistema como el nuestro en erradicar la Medicina curativa e implantar la PREVENTIVA, si la salud es peligrosa en un pueblo que debe, entre otras cosas, consumir y más consumir para llenar, cada día más, las arcas de los ricos, de las oligarquías?;  necesitan un pueblo enfermo; es tan penosa la situación y da tristeza decirlo que hasta a los médicos los tienen convencidos de que el objeto de la Medicina es la enfermedad, no la SALUD.

Por fortuna América Latina y del Caribe está poblado por gente inteligente y dispuesta a pensar, cuando más necesario sea, en aquellos líderes quienes, viniesen de la clase que vinieran, han cuestionado las instituciones en pro de las mayorías, en pro de la Soberanía de los pueblos. Y seguramente, temprano que tarde, esto acontecerá también en Colombia, hoy con mayor razón que han disminuido los crímenes de los que claramente nos da cuenta la Historia de la Patria, de grandes líderes, muchos líderes, verdaderos luchadores por la Paz, que como he expresado contextualiza todo. Pero ellos no han muerto, su espiritualidad está viva y constituye la semilla de un verdadero cambio del Sistema Neoliberal  y pro Imperio. Gaitán, por ejemplo, vive y sus semillas hoy tienen profundo significado, empiezan, tengo la certeza, a retomar el fruto que añoramos. Nuestros nuevos líderes, PIEDAD CÓRDOBA, JORGE ENRIQUE ROBLEDO, que significaron en el Congreso la CONSCIENCIA del mismo, luchan por la Soberanía y todo lo que este precioso concepto contextualiza. De igual modo quienes no gozamos de las posibilidades de la lucha en la plaza pública, por razones diversas, en mi caso quizá la edad, sentimos a cada momento la necesidad de la lucha, a través de la palabra escrita.
Añado, por su enorme sentido, un mensaje que recibí de GLORIA GAITÁN JARAMILLO  y que tiene profundas implicaciones en nuestro acontecer de Patria.
JUSAVÍ.
CHACHAGÜÍ, 22 DE FEBRERO DE 2013.
Osirólogos vs. Violentólogo

“No permitiré que la MEMORIA de mi padre, Jorge Eliécer Gaitán, quede en manos de los VIOLENTÓLOGOS, de los expertos en la muerte, en la violencia, en la victimización, en el dolor y la derrota. La memoria de mi padre debe estar en manos de la VIDA, de la esperanza en el futuro, de la fe en el mañana. Debe quedar en manos de los OSIRÓLOGOS[1] que, como el dios egipcio Osiris, contengan las semillas de la vida, del futuro, de la equidad y la bonanza. Que despierten en el pueblo la certeza de que su lucha lo llevará a la victoria”.
                                                                                                                   GLORIA GAITÁN
                                              

La caridad y la victimización son dos caras de una misma moneda. Son sentimientos de condolencia y conmiseración hacia el pueblo, al que se observa, estudia y analiza en su exclusiva condición de víctima y  de miserable, sin reconocer ni fomentar  – por convicción o por táctica -  su grandeza, su extraordinario potencial de lucha y su honrosa calidad de héroe. . Se le enseña al pueblo a ser mendicante y no luchador aguerrido.

Da la sensación de que los violentólogos y los seres caritativos se regodean con el dolor  propio o ajeno y parecería que sienten, en lo profundo de su ser, una subconsciente compensación personal al condolerse con la miseria humana. Los caritativos sueñan con ganarse el cielo, los violentólogos con prestigio académico y reconocimiento social o político, gracias a sus investigaciones y tareas en torno a la denuncia de la violencia y la miseria.

Un líder que creyó y confió en la grandeza del pueblo, como mi padre, en un viaje a Barrancabermeja, siendo Ministro del Trabajo, escuchó atentamente las quejas de los obreros petroleros que le pedían solución a sus dificultades. Cuando terminaron exclamó Gaitán: “Yo no he venido aquí a escuchar lamentaciones de tangos argentinos. No quiero ver a un pueblo arrodillado llorando sus desgracias. Quiero verlo de pies, luchando él mismo por conquistar sus derechos”. La grandeza, la dignidad del pueblo, es lo que crea los grandes movimientos populares victoriosos. No la victimización ni la caridad, ni el paternalismo, ni la cizaña.

La Oración por la Paz y la Oración por los Humildes son también ejemplo de que para Gaitán los sacrificios e incluso la muerte eran vida del destino victorioso del pueblo.

Los especialistas en el dolor y la victimización no proponen el optimismo, fomentan la depresión y la minusvalía, dándole la espalda al estímulo del orgullo popular, a la fe y las ganas de luchar y de triunfar.

Sus museos, sus cátedras y sus libros son viacrucis de dolor. Son plañideras. Elevan “muros de las lamentaciones”. Por el contrario, los osirólogos nos concentramos en rememorar las odiseas populares, su protagonismo en la historia y su potencial de victoria con la condición de estimular su autoestima para que crea en él, para que confíe en él y reconozca que su futuro y su destino están en sus manos y que todo depende de su entusiasmo para asumir la lucha.
Por eso, los que hemos tomado nuestro apelativo de lo que representa Osiris, en 1989 desenterramos el cuerpo del líder popular, Jorge Eliécer Gaitán - donde había sido enterrado a la fuerza por el presidente genocida Mariano Ospina Pérez - y lo trasladamos al Patio de la Tierra en El Exploratorio para sembrarlo, porque es semilla y no cadáver, semilla de vida y fuente de inspiración para la lucha y las futuras victorias populares.

GLORIA GAITÁN
Bogotá, Enero 23 de 2013 –fecha del natalicio del líder popular, no de su muerte.

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[1] Osiris es un dios egipcio, señor del mundo subterráneo, que contiene las semillas de la vida. Protector de los difuntos. Su muerte y resurrección simbolizan la sucesión de las estaciones y permite a los hombres esperar una nueva vida. También es el sol en su fase nocturna, cuando está todo tenso hacia una nueva aparición.

Como dios de la vegetación, Osiris da los frutos de la tierra. Como dios soberano, aporta las leyes y las costumbres.  Osiris viaja por el mundo, extiende por todas partes la civilización. Se le llama Ounennéfer, es decir, el ser perpetuamente bueno. Es una momia verde, siendo el verde el signo de fertilidad. Sus brazos están cruzados sobre el pecho y tiene los signos de soberanía: el cetro del rey, el látigo del juez y el bastón de la larga vida.